¿Qué pasaría si los hombres se quedaran embarazados?

Dicen que la población está envejeciendo. Los políticos piden niños, no hay más que ver la que se ha montado con el primer niño del milenio, que menuda paliza nada más nacer… Pues no es por culpa de las mujeres, nosotras ya hacemos lo que podemos, de hecho parimos, aunque tal y como está el empleo ponte a pedir bajas maternales… Por eso yo creo que si quieren que haya más niños, que los hombres también se embaracen. Auque no sé si eso solucionaría el problema, porque… ¿se imaginan lo que pasaría si los hombres se quedasen embarazados?

Por ejemplo, está claro que los hombres son unos flojos. No soportan el dolor. Así como las mujeres aguantamos casi hasta el último día yendo a trabajar, ellos, con lo quejicas que son, en el momento en que les diera positiva la prueba entrarían amarillos en el despacho del jefe con al rana tiesa en la mano:
– Mire, mire cómo estamos… Deme la baja, que ya tengo náuseas, vengo vomitando desde el laboratorio por la ventanilla.

Cuando estamos embarazadas, ellos saben que no pintan nada, pero como se empeñan en agradarnos, no paran de hacernos preguntas:
– ¿Qué tal te encuentras?
– Muy bien, estoy fenomenal.
– ¿Pero te encuentras bien de verdad?
– Sí, mi amor, ya te lo he dicho…
– Es increíble lo bien que te encuentras, ¿verdad?
– Que sí, que estoy bien… no te preocupes, no me pasa nada.
Al final eres tú la que acabas tranquilizándole a él.

Si los embarazados fuesen ellos, las respuestas serían distintas:
– Antonio, ¿qué tal estas?
– Jodido, yo creo que estoy perdiendo hasta la vista.
– Pero, ¿tan mal te encuentras?
– Fatal, me quedan dos telediarios. Vas a tener que criar a nuestro hijo tú sola.
– Es increíble lo mal que te encuentras, ¿verdad?
– Y lo que me callo, pa’ no asustarte, que la procesión va por dentro.

Total, que al final también le acabas tranquilizando tú.

Las mujeres, cuando estamos embarazadas, tenemos antojos porque se nos agudiza el sentido del olfato. Puedes oler las palomitas del cine que está en la otra manzana, o el marisco a la plancha del bar que está dos calles más abajo:
– Quiero marisco.
Y te lo trae, porque ya saben eso que dicen, que si no te conceden un antojo luego al niño le sale en el cuerpo, y claro, él no quiere que el niño nazca con cara de gamba, aunque luego sea el más gamba de su clase…

Si los hombres se quedasen embarazados sus antojos serían distintos. Con lo simples que son, se despertarían a medianoche diciendo:
– ¡Quiero una Black & Decker! ¡Necesito hacer agujeros, ya!
Y tú se la traerías, porque no te gustaría que el niño naciese con la nariz retorcida como una broca.

También cambiaría la preparación al parto. Las mujeres no tenemos problemas con eso de tirarnos al suelo. Y respirar ahora sí, ahora no durante horas y horas. A los hombres en cuanto les dijeran: “Vamos a hacer ejercicios de relajación”, se sentarían en una mesa y sacarían el dominó:
– ¡Venga, pito doble!

Una pregunta: con la tripa que tienen ya algunos hombres, ¿cómo se les pondrá cuando estén embarazados de treinta y dos semanas? Como un dirigible. Más de uno en vez de romper aguas, romperán cerveza.

Otra: ¿se moverá el niño más en el vientre del hombre? Seguro que sí, sobre todo cuando se pongan a roncar. ¿Cómo va a saber el niño que tiene que hacer tsk, tsk, tsk, para detener el terremoto?

Y una última pregunta: ¿qué harán los hombres cuando sientan las pataditas del bebé? Las mujeres nos emocionamos y decimos: “Mira, mira, se ha movido.” Ellos directamente cantarán el gol: “¡Gol! ¡Gol de mi chico!”.

Y, en vez de ponerle música clásica para que el niño salga más inteligente, pondrán el Carrusel Deportivo:
– Es que así se relaja el niño, es oír el gol en Las Gaunas y se queda como una malva. ¡Esto sí que es un clásico!

Una de las cosas que más cambiaría sería el cochecito. Nosotras, que somos más prácticas, el único accesorio que le ponemos es una sombrilla, por si hace sol. Los hombres no soportarían comprarse algo que incluyese la palabra “coche” sin llenarlo de chorradas. Seguro que los venderían en los concesionarios. Se pondrían insoportables: – El mío tiene radio extraíble, es descapotable y lleva llantas de aluminio, y un alerón… No habría ningún cochecito sin alerón. Luego habrías que verles, picándose en el paseo y haciendo adelantamientos, y el pobre niño con cara de velocidad.

Y el colmo: si a los hombres ya no hay quien les soporte cuando se ponen a contar su mili en plan fantasma… para aguantarlos contando el parto:
– ¡Bufff! Lo mío sí que fue un parto con dolor. Se había acabado la epidural, la matrona y el médico sentados encima de la tripa porque llevábamos cinco horas y nada. El niño intentándolo hacia arriba, que ya estaban pensando en sacármelo por la boca. ¡Todos atacaos! Y yo: “Tranquilos; a ver, dame la tijera que me voy a hacer la cesárea…”. Tras, tras, unas puntaditas… y así que salí andando del quirófano, con mi niño en brazos, que se quedaron alucinaos.

En fin, que pensándolo bien, prefiero parir a mi hijo antes que tener que aguantar a un hombre embarazado.

Fuente: El Club de la Comedia

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En La Peluqueria…..(monologo)

 

¿Se imaginan que van a por el periódico y dicen:_ ¿Me da el País?

Y el quiosquero les contesta:

_ No, le voy a dar el supertele… y este paquete de chicles de menta.

O que cogen un taxi:

_ A la plaza de las Ventas, por favor.

Y el taxista les diga:

_ No, le voy a llevar al Santiago Bernabeu, que a usted le pega ser del Madrid.

¡Pues eso es una peluquería! Un sitio donde pides una cosa, y el peluquero hace lo que le da la gana. Por esta razón, lo 1º que haces cuando sales de la peluquería es buscar un espejo y ponerte el pelo “a tu manera”. Y digo yo, entonces ¿para qué vas?

Yo creo que la peluquería es un sitio del que hay que desconfiar, porque todo te lo hacen por la espalda. Es curioso: engordas, te deprimes, estás celosa, y en vez de fugarte con Pierce Brosnan que es lo que deberíamos hacer todas, te vas a la peluquería y le dices al peluquero:

_Córteme el pelo por aquí. Quiero un cambio de imagen radical.

Y ya lo creo que te cambia la imagen. Te deja como si hubieras metido la cabeza en una freidora. Te ves tan horrible que se te olvida la depresión que tenías, y te agarras otra. O sea, que en la peluquería no te quitan la depresión, simplemente te la cambian de sitio.

Y de ahí su éxito. En una peluquería, a los cinco minutos ya te han convertido en un adefesio, para que se te olviden las penas que traías.

Te ves sentada enfrente de un espejo, en babero, embadurnada, con chorretones de tinte resbalándote lentamente por la cara colorada, la cabeza envuelta en papel albal y oliendo a huevo podrido. Y piensas: “Sólo falta que me salga un alien de la tripa, joder”.

Estás hecho un espantajo, y es el momento en que la peluquera se aprovecha de ti para ponerte todavía más potingues. La técnica utilizada es la siguiente: primero, un poco de peloteo:

_ Tienes una pestaña preciosa.

_ ¿Ah sí? Muchas gracias.

Y luego te mete la cuña:

_ Si, son preciosas, lástima que…

_ ¿Lástima que qué?????

_ Que tengas el pelo tan pobre y apagado.

_ ¿Pobre y apagado? ¡Qué horror! ¿Y qué puedo hacer?

Y entonces te la coloca:

_ Pues mira, por sólo diecisiete mil pesetas, te voy a poner un tratamiento de colágeno de placenta de foca que verás cómo te quedas.

¡Diecisiete mil pesetas! Te dan ganas de decirle: “Oye, ¿y por qué no me estropeas las pestañas, que me saldría más barato?”

Pero eres incapaz de negarte. Yo creo que con tanto olor a laca, te pillas un colocón de miedo, y por eso dices a todo que sí:

_ Te voy a hacer unas mechas.

Y tú:

_Vale.

¡Desde luego hay que ver que obsesión tienen todas las peluqueras con hacerte mechas! Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que una mujer entre en una peluquería y no salga rubia con mechas. Aunque sea rubia, también sale rubia con mechas.

Que esto es otro truco de las peluquerías para hacerte clienta de por vida. Una vez que te tiñes, ya estás condenada a seguir acudiendo de por vida, para no desteñirte, porque en las peluquerías nada es permanente, ni siquiera la permanente es permanente.

A veces vas a la peluquería con un recorte de una revista para que te corten el pelo como a Meg Ryan. En realidad no quieres el pelo de Meg Ryan, quieres la cara de Meg Ryan, el cuerpo de Meg Ryan, el dinero de Meg Ryan… y entonces las peluqueras se tienen que buscar la vida para explicarte que, con esos cuatro pelos cabreados que te quedan, y que además te nacen en la coronilla, es imposible lograr un flequillo espeso, y que lo más que pueden hacerte es el moño de Betty Misiego.

Y lo que les gusta la tijera, oye. Les dices: “córtame sólo las puntas” y a la que te descuidas tu preciosa melena larga, que te ha costado ni se sabe tenerla así de larga, se queda en una melenita corta.

Pero lo peor es cuando la peluquera termina contigo y te miras al espejo. Te ves rara, como con cara de asustada, y vuelves a casa escondiéndote en los portales, para que no te vea nadie conocido. Y como necesitas que alguien te diga que te queda bien, le preguntas a tu marido:

_ Cariño, ¿te gusta?

_¿Qué es lo que me tiene que gustar?

_ Pues el pelo.

_ Ah, el pelo. Sí, sí, estás muy guapa… ¿Y cómo lo llevabas antes?

_ Pues era skin head, no te jode. ¿Y tú? ¿Cómo llevabas antes el pelo? Antes por lo menos llevabas…

Total, que al final, tanto esfuerzo para nada. Porque él nunca lo nota… ¿Saben lo que pienso hacer la próxima vez que me encuentre un poco depre y me entren ganas de meterme en una peluquería? Pues fugarme con Pierce Brosnan, a ver si de eso se da cuenta mi marido.

Fuente: Historias de Humor del club de la Comedia.

Monologo: La Higiene

¿Han observado la cantidad de tonterías que se han inventado últimamente con el rollo de la higiene? Ahora ya no basta con lavarse con agüita y jabón. Ahora hay que ponerse desodorante, body milk, sales de baño, ¡hurgarse las orejas con bastones! Hasta ponerse una tirita en la nariz para arrancarse los puntos negros… Que digo yo: ¿eso no es racismo? Y es que no hay límites. El otro día voy a comprarme un cepillo de dientes y me dice el dependiente:

– ¿Cómo lo quiere, con cabezal basculante, con las cerdas redondeadas, con el mango flexible?

¡Coño, yo sólo quiero un cepillo! ¿Y el hilo dental? Otra tonterÍa. De toda la vida, cuando tenías algo entre los dientes te lo limpiabas con el carnet de identidad…. o con la capucha del boli Bic. Y no acaba ahí la cosa, ahora, después de lavarte los dientes ya no vale enjuagarte con agua, ahora te tienes que enjuagar con ese líquido verde, que me han dicho que se llama colutorio es para la boca?

Porque con tanto potingue es muy fácil equivocarse. Piensen en los desodorantes: hay desodorantes para la boca, desodorante para los sobacos, desodorantes para los pies. Anda que si te descuidas y te pones el de los pies en la boca… Te olería la boca a pies. A pies limpios, pero a pies.

Y es que la higiene es como la droga, te metes, te metes y cada vez necesitas más. Ya no basta con quitar la mierda que se ve, ahora hay que meterse dentro de la piel y atacar a las bacterias. Antes le preguntabas a una señora qué era una bacteria y se creía que “la bacteria” era el mote de una vecina. Ahora cualquier madre sabe que tiene que limpiar a su niño por dentro hasta dejarle los intestinos tan limpios de bacterias como el inodoro. Porque resulta que tenemos hasta flora en los intestinos. Que hasta aquí hemos llegado. ¿Flora, yo? ¡Con lo que yo como! Yo, si acaso, tendré fauna.

Lo que digo es que ya no basta con estar limpios, hay que estar higiénicamente limpios. ¿Y quien la culpa de esto? ¡Pues las tías! ¡La higiene ha sido siempre una cosa femenina! ¿Que no? La prueba es que existe el “baño María”. Pero ¿alguien ha oído hablar del “baño José”? Porque la tía domina el cuarto de baño, allí está en su territorio: no hay más que ver cómo se hace el turbante ese con la toalla cuando sale de la ducha, que piensas: “Colega , estás delante de la reina de Saba”. Me pregunto dónde aprenderán a hacerse ese gorro tan perfecto. Yo lo he intentado y parezco Jomeini. Y luego se envuelven el cuerpo en otra toalla. Que ésa es otra…. ¿Cómo coño se sujetan las tías esa toalla para que no se les baje ni un milímetro?

No nos engañemos, nosotros no encontramos incómodos en el cuarto de baño. Porque el hombre, por mucho que se le hable de los limones del Caribe, si se moja, se encoge. Se encoge todo. A ellas, en cambio, hasta parece que les crecen las tetas. Las mujeres están tan a gusto en el cuarto de baño que cuando terminan de ducharse, en realidad sólo acaban de empezar. Me explico.

El otro día me estuve fijando y mi chica tiene un montón de botes. Y se los pone todos: la mascarilla del pelo, el acondicionador, la crema reafirmante, la anticelulítica, la hidratante, la leche corporal, el Cola-Cao…..Todo lo que pilla. Y cuando crees que ya ha acabado, vas al baño y le dices:
-Pero , ¿todavía ahí?
Y te suelta:
-Si, ahora me estoy quitando las pieles muertas.
¡Las pieles muertas! ¡Las mujeres tienen pieles muertas! ¿Pero con quién acabo yo de echar un kiki, con el lagarto de V? Y ésa no es la piel más rara de las mujeres, también tienen piel de naranja. Por eso las mujeres se lavan a la piedra, como los vaqueros. A la piedra pómez. Que alguno pensará: ¿Quién será el tal Pómez?. Pues muy fácil, ¡el único tío que se pasa a todas las tías por la piedra! ¿Que no?

Las mujeres se lavan tan a fondo que hasta se compran unas bolsas enormes de algodones de colores en bolitas. ¿Para qué? ¡Pues para hacerse la prueba del algodón! Y luego hay que depilarse… Esto a mí ya me da miedo. El otro día entré en casa y oí:
– Ah, ahhh….
Estuve a punto de coger el trabuco. Pero sólo se estaba depilando.

Entre unas cosas y otras resulta más barato invitarlas a cenar que se laven. Eso sí, cuando salen están perfectas, felices, guapísimas y te dicen:
– ¡Venga, ahora tú!
Y aquí empieza el ritual higiénico masculino: de entrada nos miramos en el espejo y hacemos posturitas, escondemos la barriga, nos miramos la pilila…. ¿Es higiénico? No, pero nos gusta. Y si en ese momento entra ella, para disimular, le enseñamos la pilila y hacemos “el elefante”. Pero ella, sin inmutarse, te dice:
– Perdona, chato, no llevo las lentillas. Entonces nos metemos en la ducha y mientras nos estamos enjabonando… meamos ¿Es higiénico? No, pero nos gusta. Además esto tiene su explicación, los tíos meamos para marcar territorio, como los perros, y para demostrar que aunque nos duchemos, no nos estamos afeminando.

Cuando salimos de la ducha nos miramos en el espejo el champiñón, para ver cómo ha encogido, y piensas en lo que deben de pensar tus compañeros cuando te duchas en el gimnasio. Así es que te la tocas un poquito hasta que se recupera, buscas a tu chica y le vuelves a hacer “el elefante”. Como ya se ha puesto las lentillas, te contesta:
– ¿Pero tú estás tonto o qué? ¿Te quieres dar prisa?

Y para hacerle caso, agarras los gallumbos del día anterior, te los pones y sales corriendo del cuarto de baño. ¿Es higiénico? No, pero nos gusta.

Fuente: El Club de la Comedia

Ella Te Quiere Como Amigo

Hasta ahora pensaba que la peor frase que te puede decir una tía es:

“Tenemos que hablar…”

Pero no, la peor frase que te pueden decir es:

“yo también te quiero… pero solo como amigo”

Eso significa que para ella tú eres el mas simpático del mundo, el que mejor la escucha, el mas enrollado… pero que no va a salir contigo.

Va a salir con un impresentable que sólo quiere acostarse con ella.

Eso sí, cuando el otro le haga una putada, te llamará a ti para pedirte consejo.

Es como si vas a buscar trabajo y te dicen: “Señor Gutierrez, es usted la persona idónea para el puesto, el que mejor vitae tiene, el más preparado… pero no le vamos a contratar. Vamos a coger a un incompetente. Eso sí, cuando la cague,¿le podríamos llamar a usted para que nos saque del lío?”

Me pregunto, ¿qué he hecho mal?. Hemos ido al cine, nos hemos reído, hemos pasado horas tomando café… ¿A partir de qué café nos hicimos amigos?, ¿del quinto? ¿del sexto? Joder, eso se avisa. ¡uno menos, y ahora me estaría acostando con ella!

Para ellas un amigo se rige por las mismas normas que un Tampax:

Puedes ir a la piscina con él, montar a caballo, bailar… lo único que no puedes hacer con él es tener relaciones sexuales.

Es que si lo piensas… si para una tía considerarte “su amigo” consiste en arruinar tu vida sexual, ¿Qué hará con sus enemigos?, a mi me parece muy bien que seamos amigos, lo que no entiendo es por qué no podemos “follar como amigos”.

Yo creo que la amistad entre hombre y mujeres no existe, porque si existiera, se sabría.

Lo que ocurre es que cuando ella te dice que te quiere sólo como amigo, para ella significa eso y punto. Pero para ti no. Para ti significa que si una noche estáis en la playa, ella se emborracha, hay luna llena, se han alineado los planetas y un meteorito amenaza la Tierra… ¡A lo mejor consigues enrollarte con ella!

Por eso tragas, porque nunca pierdes la esperanza. ¿Qué se lía con Oscar?, pues ya romperá… cuando lo hace, tú atacas con la técnica de “consolador”: “No llores, el Oscar ese es un chulo. Tú te mereces algo mejor, un tío que te comprenda, un tío que sepa estar ahí cuando lo necesitas… que sea bajito, que sea castaño, que no sea muy guapo, que se llame Javier… como yo”.

Al menos, siendo amigo puedes meter cizaña para eliminar competencia.

Es la técnica del “gusano miserable”. Cuando ella te dice:

  • Ay, que majo es Paco, ¿verdad?
  • ¿Paco? Es muy majo, sí… un poco bizco.
  • No es bizco, lo que pasa es que tiene una mirada muy tierna.
  • Sí, en eso tienes razón, me fijé el otro día, cuando miraba a Marta.
  • No la miraba a ella, me miraba a mí.
  • ¿Ves como es bizco?

El colmo es que las tías consideran que tienen una relación “superespecial” con un tío cuando pueden dormir con él en la misma cama y que no pase nada.

Pero bueno, ¿lo “superespecial” no sería que sí pasara algo?

Un día después de una fiesta, te quedas ayudándola a recoger, como haces siempre, y cuando acabáis, ella dice:

  • Huy, es muy tarde, ¿por qué no te quedas a dormir?
  • ¿Y donde duermo?
  • Pues en mi cama.

A ti te tiemblan las piernas: “¡Ésta es mi noche, se han alineado los planetas!”.

Al rato te das cuenta de que no son precisamente los planetas los que se han alineado, porque ella, como sois amigos, con toda la confianza, se que queda en camiseta y bragas, y tú, visto lo visto piensas: “Me voy a tener que quedar en calzoncillos… con la alineación de planetas que llevo encima”.

Así es que te metes en la cama de un brinco y doblas las rodillas para disimular. Ella se mete, te pega el culo y te dice: “Hasta mañana”.

¡Y se duerme! “Pero bueno, ¿cómo se ha podido dormir tan pronto? ¿Pero esta tía no reza ni nada?”.

¡Estas acostado con la tía que te gusta!. Al principio no te atreves a moverte, para no tocar nada. Sabes que si en ese momento hicieran un concurso, nadie podría ganarte: eres el tío mas caliente del mundo.

¡Y que larga se te hace la noche!. Te vienen a la cabeza un montón de preguntas:

“¿Tocar una teta con el hombro será de mal amigo? ¿Y si es la teta la que me toca a mí?”.

Pero después de muchas horas ya sólo te haces una pregunta:

“¿Seré realmente gilipollas?”

No puedes creer que estéis en la misma cama y no vaya a pasar nada.

Confías en que en cualquier momento se dé la vuelta y te diga: “Venga tonto, que ya has sufrido bastante, ¡hazme tuya!”. Pero no. A las tías nunca les parece que hayas sufrido bastante. Y mira que sufres…

Porque tienes toda la sangre del cuerpo acumulada en el mismo sitio. Se han dado casos de hombres que han llegado a reventar.

Pero ahí no termina tu humillación. A las siete de la mañana suena el timbre de la puerta:

  • ¡Ay, es Oscar!
  • ¿Oscar? ¿Pero no le habías dejado?
  • Ya te contaré, que ahora tengo prisa. Se me olvidó decirte que iba a traer su perro, porque como nos vamos a Baqueira, yo le dije que el perro mejor que contigo no iba a estar con nadie.

Y para colmo cuando entra Oscar te dice:

  • ¿Eres tu su amigo?. Tienes mala cara, ¿has dormido bien?

Así que al final te quedas con el perro, que ése sí que es el mejor amigo del hombre.

Fuente: http://www.reuneme.com/foros/leer/783

ITEM VITAE (El cajón desastre)

La naturaleza hizo del sexo una actividad placentera, como mecanismo para la perpetuación de nuestra especie mediante la reproducción ¿Por qué nos hizo agradables las pajas mentales? ¿Acaso para que nuestra inteligencia no se extinga y pueda evolucionar hacia la suprema conciencia y/o consciencia del ego-deum? ¿O tal vez es un simple mecanismo-trampa para deshacerse de un experimento fallido?
Pues todos sabemos que cuando uno se hace pajas se queda ciego. ¿Se convertirán nuestras neuronas en cenizas si abusamos de los monólogos interiores? ¿Qué sentiremos siendo portadores de cerebros turbados? ¿Desarrollaremos otros sentidos, como los invidentes ópticos? ¿Donde está Rusty? ¿Nos volveremos táctiles mentales? ¿Como será quitarle las braguitas a una chica con los seudópodos de un encéfalo sin visión?
¿Será un caso de eyaculación mental precoz saltar tan rápido de un monologo a otro? Pero es que no sé como aislar el suelo, bueno, si lo sé, el problema es que no me acabo de decidir por ninguno de los métodos que conozco, aunque todos sean fiables. Sería interesante un planteamiento específico para esta vivienda, teniendo en cuenta las características de los materiales de construcción, composición del suelo, humedad ambiental, temperatura media y cuatro o cinco cosas más. ¡Ya está!, haré una zapata que apoye contra el muro de piedra, directamente, sin aislante plástico entre ambos, así facilitare la transpiración de la pared evitando la humedad, llevara unos respiraderos que mantendrán la cámara de aire ventilada y seca, esta tendrá una cama de piedra pequeña para facilitar el drenaje en caso de filtraciones de agua, y sobre ella irán los bloques huecos y aislantes, sobre estos una capa de hormigón y después el suelo de madera. Me gustan las mesas sin mantel, cuando veo una de estas telas, no puedo evitar levantar una de sus esquinas, con la cautela con que se levanta una falda, y mirar si realmente hay una mesa debajo, o si solo existe un mantel con la forma de esta. A veces me pregunto ¿Habrá pies debajo de mis calcetines? Y mientras tanto sigo sin saber que fue del cabo Rusty, ¿Y el Capitán Trueno? ¿Se casaría con Sigrid? ¿Tendrían hijos, nietos, y demás descendencia? Puede que esta noche vuelva a llover, vamos como que si, otra noche de agua y viento, mientras me pille a techo no hay problema, si después del agua viene un verano caluroso tendremos una buena cosecha de Yerba de la Cuaderna, tal vez tan buena como la del año 98. Un día de estos me planteare fumar menos, tengo que apuntarlo en la agenda ¿Me volveré un poco como mis pies sin calcetines, que tal vez solo existan a golpe de deseo de que existan? ¿Cómo será un cerebro sin mantel? ¿Existirá o será una simple la tela a cuadros nihilistas?
“Sigue al conejo blanco”, asi sin mas, una frase que parpadea en la pantalla de mi ordenata, acompaña de de los saltos de emoticones-conejo de color amarillo. “Sigue al conejo blanco”. ¿Y por que no? De vez en cuando al lobo le viene bien un conejito en el menú. ¿O es acaso otro lobo, oculto bajo la piel albina de un animal leporino? .Tal vez una piel, que al ser levantada cautamente, nos muestre las patas de un cerebro con seudópodos mentales, sin calcetines. Creo que así conseguiré un buen aislamiento en el suelo y las paredes.
Monólogos interiores, mientras en mi pipa de brezo y bambú se quema una generosa porción de Yerba de la Cuaderna. Me lo plantearé un día de estos.

FUENTE: http://elcajondesastre.blogcindario.com/2005/10/00218-item-vitae.html

MONÓLOGO: ¿Tienen vida los calcetines?

COMO YA SABEN, a mí las cosas me afectan mucho. Analizo todo lo que hay o ocurre a mi alrededor. ¡Ya ven! Me pongo a hablar sola en menos que canta un gallo, la mayoría de las veces con humor, con ironía, sarcasmo y sazonado con un fisquito de doble intención. Si a las cosas de la vida no se le pone un poco de sal y pimienta, resultan… sosas, monótonas y soporíferas. Yo siempre digo que la risa es lo que más nos diferencia de los animales.

Desde hace algunos años vengo investigando a los calcetines. Cuanto más los he observado y vigilado, más convencida estoy de que tienen vida propia. ¡Vamos, que están vivos! Los calcetines, al tomar contacto con el ser humano, se les activa sus células, sus genes y toman vida. Estoy segura que los fabricantes de calcetines saben más del tema, pero no quieren hablar. Si se fijan, los calcetines no soportan la vida en pareja (como los humanos), por esta razón sale de fábrica unidos por una pequeña grapa. En cuanto toman contacto con los pies del humano comienzan a sudar y a sudar hasta convertirse en hediondos, a pesar de que los pies estén lavaditos, perfumados y tratados con bicarbonato. ¡Son los calcetines los que sudan y huelen! Y creo que es porque no pueden caminar juntos, no se soportan. Algunos hasta se deslizan hacia abajo, se arrugan y eso es porque intenta huir. Ya en el primer lavado llega el divorcio. ¡Hagan la prueba! Metan una pareja de calcetines en la lavadora y cuando vayan a sacarlos solamente encontrarán uno… ¿Dónde está el otro? Tienda una pareja en el tendedero y verá que cuando vaya a buscarlos que solamente hay uno. ¿Dónde está el otro? Los calcetines son muy, muy ligones y de amigotes (como el humano), jamás están con sus parejas pero siempre los encontrarán liados con otros. En mi investigación he llegado hasta lavarlos a mano, tenderlos, sentarme al lado de ellos mientras se secaban, los he enrollado juntitos y los he encerrado en un cajón. Al abrirlo ¡estaban juntos! Pero… pero… uno de ellos se había camuflado cambiando de color. Si no me creen hagan la prueba. Compren 25 parejas de calcetines = a 50 calcetines. Esperen unas cuantas semanas y se encontrará con 25 calcetines ¡¡sin pareja!! Si observamos a los calcetines de deportes, eso es aún más extraño y me confirman cada vez más de que tienen vida. Las rayas de colores de sus patentes, o liguillas ¡cambian de color y de posición! ¡Jamás encontraran la pareja! Preguntando a vecinos y amigos, me he enterado que en cada casa hay una bolsa, un cajón donde van a parar los calcetines separatistas, independientes y divorciados.

¡En fin! Quizá me esté volviendo paranoica, como me ha dicho mi psiquiatra (por cierto, que él llevaba los calcetines desiguales). Si no quieren terminar como yo, olvídense de los calcetines y usen leotardos, ¡jamás se separan!

MONÓLOGO Mercedes A. Alexandre

Fuente: http://www.eldia.es/2002-08-27/vivir/vivir5.htm

MONÓLOGO SOBRE LA FAMILIA NUMEROSA

¡Lo que yo hubiera dado por ser hijo único!
Ya sé que hay, gente que anda por ahí diciendo que es maravilloso criarse en una familia numerosa.
¡Hay que ser gilipollas!
Lo mejor es crecer siendo hijo único.
Bueno, yo creo que el Fary se hubiera conformado con crecer.
En el colegio, a un hijo único se le reconocía en seguida por dos cosas: la paz interior ; y la ropa de su talla.
¡Que es muy humillante que le calculen a uno la edad por las rayas del dobladillo, como si fuera un alcornoque!
Además, en una familia numerosa la infancia es un coñazo, porque normalmente los padres, te huelen el culo para ver si te has cagado, pero en una familia numerosa, como sois tantos, no se preocupan en mirar uno por uno a ver quién ha sido. En cuanto huelen algo, ¡tooooodos a la bañera!
¡Que mi casa parecía una piscifactoría!
Y todavía hay gilipollas que dicen que en las familias numerosas todo son ventajas:
“Huy, además, si eres el pequeño es un chollo, porque cuando te llega la ropa del mayor, vas otra vez a la moda”.
En mi época, la moda era hacer la comunión vestido de marinero.
Y sí, yo fui de marinero, pero de marinero de la Primera Guerra Mundial.
Es que lo heredas todo.
Y es muy duro ver a tu madre acercarse por la noche a la cama de tu hermano mayor:
– Cariño, quítate los calcetines, que se los van a dejar los Reyes a tu hermano Emilio.
Y eso si tienes hermanos, porque si lo que tienes son hermanas mayores, tú pides un Geyperman y te regalan una Barbie con el pelo cortado y una barba pintada.
Que nada más verlo, ibas todo preocupado a decirle a tu madre:
– Mira mamá, creo que mi Geyperman está echando caderas.
Y luego está lo de la habitación.
Lo mío no era una habitación, era un barracón militar. Había tantas literas que parecían estanterías.
Mi madre nos organizaba por orden alfabético, como los libros.
Y cuando quería sacar a uno, se iba a las literas:
– Carlos, David, Elías, Fernando. ¡Huy! ¿Y Emilio?
¡Cariño! ¿Hemos prestado a Emilio?
Pero lo peor era lo del baño. Había que hacer turnos de quince minutos. Y como siempre había dos o tres hermanos en la edad del pavo, para que no hubiera atascos mi madre tenía que poner bromuro en el Nesquik.
Lo que no sé es cómo llegamos a ser tantos, porque mi padre también tomaba Nesquik.
Y en el colegio es un infierno. Porque cargas con la fama de tus hermanos mayores: y si
han sido unos macarras, la has jodido. Pero si han sido unos empollones, la has jodido más. Llegas allí, el primer día, y el profesor:
– ¡Aaaaah! Aragón. ¿Tú no serás hermano de Fernandito?
– Sí, señor, sí.
– Pues tu hermano era un estudiante ejemplar.Espero que sigas sus pasos.
Que tú piensas: “Pues seguro, porque llevo sus calcetines”.
Pero, además de la fama, de los hermanos mayores también vas heredando los libros.
¡Subrayados!
Que es una putada, porque como el primero subraye mal, suspende toda la familia.
Aunque peor que eso es que tu hermano mayor se haya enamorado de Pili, y tengas todo el libro lleno de corazones:
“Pili, Pili, Pili”.
Lo tienes que arreglar de alguna forma.
Así que pones en todos:
“Pili-la”.
Y, claro, el que lo tiene chungo es el hermano siguiente, que tiene el libro lleno de corazones que ponen “Pilila”.
¡Y a ver cómo explica eso!
Y ustedes dirán:
“Bueno, hombre, lo de heredar los libros, chungo, pero, a cambio,también heredas las revistas guarras”. Ya, pero es que la que viene en pelotas es Mayra Gómez Kemp.
Luego hay listos que dicen:
“Lo bueno de la familia numerosa es que puedes meter a la novia en casa y, entre tanta gente, nadie se entera”.
¡Serán gilipollas!
¿Y de qué te sirve meterla en casa, si luego no tienes dónde meterla?”
Y lo peor de todo son los telediarios.
Estáis allí sentados los diez hermanos y, de repente, dicen:
“Dos de cada diez jóvenes consumen drogas en fin de semana”.
Y tu padre:
– ¡Castigados todos, hasta que confiesen los dos!
“Cuatro de cada diez jóvenes pierden la virginidad antes de los 18”.
Y tu madre:
– ¡Ah! ¡La canguro no vuelve por casa!
Buenooo, me acuerdo un día que dijeron en la tele: “En España, uno de cada diez hijos es fruto de la infidelidad”.
¡Y el pelirrojo se llevó una hoooostia!